Archivos de la categoría ‘llengua materna’

El tipo deja los condones sobre el mostrador. 6 unidades. Arándanos con frambuesa. Al pasar la caja por el lector, la cajera no puede evitar advertir que se trata de una xs. Piensa que incluso el japonés herido de guerra que conoció hace dos veranos en un tablao flamenco podría hacerse un torniquete con eso y se le intuye una sonrisa. El tipo es un tipo empático así que sonríe también. Cuando Dios cierra una puerta abre una ventana, resistir a la tentación de arrojarse por ella es cosa del libre albedrío. No es ningún milagro lamerse con la lengua la punta de la nariz, pero el tipo de los condones para niños de siete años le demuestra a la cajera que, aunque más raramente, puede uno peinarse las cejas.
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Un 16 de agosto de hace cinco años (cinco años ya) comenzó todo. Aunque lo parezca no ha terminado. Todavía.
LA PETITE MORT

Cuando la mujer llega al orgasmo, un ángel consigue sus alas.

24/07/2008

Follecer v. intr. Morir una persona practicando sexo. Se conjuga como agradecer.

La nena coixa és coixa de naixement. El peu esquerra de la nena coixa és una mica tort. De vegades el peu dret de la nena coixa li diu al peu esquerra que faci el favor d’anar recte, però el peu esquerra no pot. No puc, diu de vegades el peu esquerra. De vegades la nena coixa els diu que callin tots dos, mentre camina cap a casa, o cap a l’escola, depèn. La nena coixa no sap què és no ser coixa, però sap moltes altres coses.
sobre la niña coja
La niña coja es coja de nacimiento. El pie izquierdo de la niña coja está un poco torcido. A veces el pie derecho de la niña coja le dice al pie izquierdo que haga el favor de ir derecho, pero el pie izquierdo no puede. No puedo, dice a veces el pie izquierdo. A veces la niña coja les dice que se callen los dos, mientras camina hacia su casa, a hacia la escuela, depende. La niña coja no sabe qué es no ser coja, pero sabe muchas otras cosas.

Fdez. musa freelance.

—Hòstia! Quin mal ha de fer caure de la llitera mentre fots un clau, no?
—Només si caus sota.

ouch!

—¡Hostia! Cómo debe doler caerse se la litera mientras echas un clavo, ¿no?
—Sólo si caes debajo.
Hinchar una muñeca —hinchable— a pulmón puede provocar un ligero mareo, cierto desconsuelo en el estómago y chispitas en los ojos, muy parecidos al enamoramiento. Sobretodo si la muñeca —hinchable— tiene las tetas grandes.

 

Maite, mi magdalena de Proust