Archivos de la categoría ‘biblia’

Bienaventurados los pobres, porque nos comerán la polla.
Goldman Sachs 5,3

grande, hermano

Gondor siete mundiales. Jódete, Brasil.
En el principio Dios dijo: “Hágase la luz”. Y al Verbo (que ya estaba ahí) se le cruzaron los cables: “Enciéndela tú, gilipollas”.
Un 16 de agosto de hace cinco años (cinco años ya) comenzó todo. Aunque lo parezca no ha terminado. Todavía.
La muerte viene a jugar un parchís a veces. No soporta el ajedrez. A Matusalem le encantaba el ajedrez. Me toca. Lanzo el dado con pericia de jugador de Dungeons & Dragons. Su mariposeo sobre el talero suena como si un orco de nivel ocho me hubiera saltado un empaste. Saco un tres. Cojo la ficha que me falta para llegar a meta. Juego con verdes. Cuento unodosytres. Carraspeo sin necesidad. Mando la única ficha de la muerte en juego a su casa, va con rojas. Anuncio que se la como -con perdón-, y cuento veinte. Unodostrescuatrocincoseis. La temperatura del comedor desciende quince grados. El aliento se me hace visible, luego respiro. Todavía. Dieciochodiecinueveveinte. A dos de finiquitar la partida. La muerte está como al principio, cuatro gotas rojas en su diana carmesí. Hasta que saque un cinco jugaré con público. Un cuatro, voy yo. La muerte murmura algo inaudible. Ya para todos los públicos dice: ¿Echamos una Wii?
Dios aprieta pero no ahoga. Diluvio aparte.
el profeta sexi
(Que Os Ahogáis en un Escupitajo)
pecas me hizo ver la luz
2:19 Jehová Dios formó, pues, de la tierra toda bestia del campo, y toda ave de los cielos, y las trajo a Adán para que viese cómo las había de llamar; y todo lo que Adán llamó a los animales vivientes, ese es su nombre.
2:20 Y puso Adán nombre a toda bestia y ave de los cielos y a todo ganado del campo; mas Adán hubo de ser mordido por un hurón.
2:21 Dijo entonces Adán: mustela hija de la gran p
—¿Qué te llevarías a una isla desierta?
—A tu puta madre.

réplica primera a los corintios

Al microcuentista de metro noventa sólo se le ocurren microcuentos de niebla baja y niños muertos. Necesita poder templar las tripas con algo de luz; una pizca de humor, aunque sea negro. Aunque al final la risa se adivine breve y amarga. Quizá por eso imagine a dos niños bajo tierra, en un cementerio lamido por un sol sin contemplaciones. El niño muerto de la camiseta a rayas acaba de tirarse un pedo que por poco parte la caja. Cuatro tumbas más allá, el niño muerto de las zapatillas de marca ríe como un bendito.
—Tío, estás podrido —dice. El cementerio aulla de risa.

SOBRE LA GRACIA DIVINA

Cuando Jesús lo señaló con el dedo en el monte de los olivos, Pedro, de nombre Simón, se quedó mudo a mitad de un chiste de rabinos. Las piernas le temblaron cuando el hijo de Dios, con aquella voz que te ponía el vello de punta, le dijo: <<De cierto te digo que tú, hoy, esta noche, antes de que el gallo haya cantado, me negarás tres veces>>.
Pedro, de nombre Simón, deseó que se lo tragara la tierra. Aliviados de que la cosa no fuera con ellos, los demás discípulos le reprocharon su cobardía alrededor.
—Yo, no —les dijo.
—Tú, sí —dijo Jesús.
A Pedro, de nombre Simón, comenzó a darle todo vueltas, y no sólo por abusar de la sangre de Cristo durante la última cena. El monte de los olivos, las sanaciones, las parábolas, el paseo por el mar, el sermón de la montaña, la multiplicación de los panes y los peces, la transmutación del agua en tinto. Lázaro andando, su suegra sana (qué maldita la gracia), el monte de los olivos, las sanaciones. Las parábolas. El paseo por el mar…
—No. Imposible —sudaba.
Jesús asintió profético.
Pedro, de nombre Simón, se sentía cada vez más pequeño ante sus bondadosos ojos, insignificante bajo aquella mirada que perdonaba lo imperdonable (la mirada con que te llamaba Pedro y no se te ocurría contradecirle). Trató de recuperar la dignidad ante el resto de discípulos.
—¡Qué no, coño! —se conjuró.
Jesús se dio la vuelta. Omnipotente, más humano que nunca -pulgares en las axilas, afilados los codos-, no pudo contener su última risa.
—Coc-Cooc…

3:33 a.m. Norte de Pensilvania.
El niño zombi y Taburete —su perro zombi de tres patas— entran en el centro comercial, dónde un puñado de gente viva pretende hacerse fuerte. Antes de que el mundo se volviera loco, el niño zombi fantaseaba con la idea de entrar de noche en un centro comercial, para jugar con los juguetes que sus padres no podían comprarle. Y comer chucherías gratis. Ahora ni siquiera repara en la réplica a escala de un 4×4 biplaza con motor de batería a 12 voltios junto al que acaba de arrastrar los pies, esquivando balas y maldiciones. Las chuches ya no le dicen nada, al niño zombi, sólo puede pensar en la carne humana. Y en cuando soñaba que del grifo salía coca-cola un poquito.

19:45 p.m.

Publicado: septiembre 28, 2010 en biblia, citas, el profeta sexi, ella, malafolla
Vivir es fácil. Arduo sobrevivir a lo vivido.
JOSÉ ÁNGEL VALENTE
(Paisaje Con Pájaros Amarillos)
Sobrevivir a lo no vivido es peor.
EL PROFETA SEXI
(Monaguillo Antes que Fraile)
Prefiero una casa pequeña, así la puerta no está lejos.
El Profeta Sexi
(La Cabra Tira al Monte de los Olivos)
Sobre La Vida Nómada (uno)
Y al tercer día Jesús resucitó. Y Buffy Cazavampiros, y Son Goku.
Y como a mí no me guste estar muerto, me levanto y me voy.