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 Finjo mis sarcasmos.

apúntate una, txemáquina

grande, hermano

Gondor siete mundiales. Jódete, Brasil.

mejorar

Publicado: noviembre 30, 2012 en amigos
Lejos quedan la soberbia y el orgullo, porque yo corro mucho. Muchísimo.
todo parecido con la realidad es
maestro yoda
(piensa en verde)
En el insustancial devenir del microcuentista pasan algunas cosas, pero supongo que no están aquí para que les cuente su vida, un cuento tiene un pase pero. Es justo, rebobinemos: en la vida del calentador de retretes de su majestad hay un hola, un hasta luego (porque el micrcalentador de retretes de su majestad nunca dice adiós) y palabras, palabras, muchas palabras. Sentado en el trono que nos iguala, atemperando con sus nalgas la temperatura de la loza para el distinguido derrière de su majestad, el mcalentador de retretes no puede más que desearles buen viaje. Tanto si vienen y como si se marchan; personas y palabras. Buen viaje y buena suerte. Algunos dirán que esto ni es un microcuento ni es nada. Tienen razón, es justo eso. Pero como concesión a su público, en agradecimiento a su paciencia, el microcuentista se guarda un final feliz en la manga. Su majestad no podrá hacer caca. El rey del microcuento terminará frustrado y con el culo helado, como todo hijo de vecino amén.
—Mi vida sexual da  para tres novelas.
—Si las llenas de paja claro.
—Sabes la frase que sale en la base de los condones?
—Qué frase?
—Ah, que tú no necesitas desenrollarlos del todo…

oda a los tiramisuses

Publicado: octubre 6, 2012 en amigos, citas
El dulce es la sal de la vida.
Un 16 de agosto de hace cinco años (cinco años ya) comenzó todo. Aunque lo parezca no ha terminado. Todavía.
—Pero yo le quiero…
—No confundas el amor con el síndrome de Diógenes, cariño.
MEDIA NARANJA;- Ole…
LA OTRA MEDIA:-) Ole tú.
LIMÓN:-( Oléis los dos.

Fdez. musa freelance.

—Hòstia! Quin mal ha de fer caure de la llitera mentre fots un clau, no?
—Només si caus sota.

ouch!

—¡Hostia! Cómo debe doler caerse se la litera mientras echas un clavo, ¿no?
—Sólo si caes debajo.
—¿Qué te llevarías a una isla desierta?
—A tu puta madre.

réplica primera a los corintios