sobre la inmmmmmmensidad y los brindis al sol

Publicado: mayo 9, 2012 en a dos velas, General, más allá de orión, microcuentos, sueños
El último hombre vivo ha logrado destilar porexpán. El resultado es algo parecido a dispararse en la boca con un rifle. Un par de gotas bastan para saltarle la pintura al microondas, con un trago alcanza para ablandar el corazón. Desempolvar el alma. El último hombre vivo no está borracho, porque uno no se emborracha con porexpán destilado, trasciende. Es en plan trascendental como la unidad robótica de mantenimiento se lo encuentra acurrucado en el cuarto de las escobas, apuntando con una botella de esa mierda hacia la oscura inmensidad del universo que engulle a la nave espacial Megápolis, tanto allá fuera como dentro.
—No recuerdo su cara —se reprocha. Pronto no recordará su nombre. Anna. Ann. A. El último ser humano bebe despacio para castigarse y porque no puede hacerlo más deprisa sin que salte la alarma anti-incendios. Su nivel de porexpán en sangre ha entrado conflicto con la vida, falta poquísimo para que sean esas sus últimas palabras; que no está mal como epitafio pero -contra todo pronóstico- logra mejorarlas—: Era bonita, eso no se olvida—. El robot de mantenimiento lleva rato en bucle, repitiendo  que lo deje ahí…  para sus adentros, como un mantra a velocidad positrónica. Las lágrimas del último ser humano presagian que no se va a callar mientras le alcance la consciencia y la rabia, que le alcanzan lo justo para en un vano intento por abarcar todo su mundo perdido sentenciar—: Tenía un culo como dos sandías.
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comentarios
  1. Iba leyendo seria, el giro final me arrancó una carcajada. Y después me puse seria otra vez. Porque es una historia triste, muy triste. O estoy proyectando????

    Besos muchos porque vienen con atraso 🙂

    • vittt dice:

      es una historia triste. la saga entera de la megápolis lo es. puede que casi todos mis micros lo sean. el viejo samurai, el niño zombi… y que los comentarios traspuen una tristeza inconsolable. pero de algo hay qué reír, patricia! y qué más edificante que reírse de la desgracia ajena? aparte de la propia, por supuesto.
      besos todos.

  2. pecosa dice:

    De qué sirve recordar algo cuando eres el último hombre vivo. Mejor no recordar nada, ni siquiera precisamente eso, que eres el último hombre vivo. Como dice el refrán: cerebro que no recuerda, corazón que no siente. O algo así.

    Ay, qué será ahora de la unidad robótica de mantenimiento. Es posible que teniendo la Megápolis para él sólo por fin pueda tirarse a la Termomix 3000.

    • vittt dice:

      los recuerdos son lo único que nos pertenece. están hechos a nuestra imagen y semejanza. dime qué recuerdas y te diré cómo te lo inventas. ficción basada en hechos reales. el día que nos quitan eso duele a quienes te rodean. completos desconocidos de repente. visto así olvidar que eres el último hombre sobre la tierra no le haría daño a nadie. pero la memoria puede ser muy terca, pecs. y la vida.

      la termomix 3000 es todo fachada. bella por fuera pero por dentro vacía. cáscara. llena de recetas de potaje pre-programadas, pero sin sustancia. aunque para una noche…

  3. pablogonz dice:

    Este es el tipo de cosas que a mí me gusta leer.
    Vale, te debo una.

  4. kiram dice:

    Cuánta paciencia tiene la unidad Robótica… 😉

    • vittt dice:

      j.o.b son las siglas de jumento obrero básico. paciencia ilimitada, asegura la garantía. pero si coges el microscopio y lees el asterisco que te lleva a pié de página tarde o temprano a todo jumento, por más manso, se le escapa una coz. por eso la humanidad terminará dominada por las tostadoras.

  5. Liacice dice:

    Lectura brutal. No quisiera ser el bebedor de porexpán pero sí el que acariciaba esas dos sandías.

    • vittt dice:

      quién ha dormido alguna vez abrazado a un trasero de esos, a un pandero de los de antes, un derrière como tres veces tu cabeza (dos si llevas casco) sabe que es imposible olvidarlo. fíjate que me lo contó un amigo hace años y todavía me acuerdo!

  6. txm dice:

    A mí también se me ha escapado la risa al llegar al final, muy bueno.

    • vittt dice:

      siempre has sido muy de humor inteligente. no fuiste tú quien me contó ese chiste del perro mis tetas y marcel proust? casi me atraganto con la magdalena, qué risa!

  7. Annie dice:

    Jajajajaja. Y que no tenía yo hoy el día de reír…

  8. Hugo dice:

    ¡Qué cabrón!
    ¡Vaya! ¿lo he dicho en alto?… desde el cariño 😀
    El autor, ¿eh?, no se lo vaya a tomar a mal el destilante de porexpán…

    • vittt dice:

      tú también eres de los de culo veo culo quiero, hugo?
      pues no me han gustado veces tu trasero… desde la heterosexualidad.

  9. Si del porexpán no se consigue destilar nada… habrá que inventarlo. O contarlo muchas veces hasta que se convierta en una realidad.
    Me he embriagado de futuronostalgia y de frutas grandes.

  10. Elisa dice:

    Te he dejado un regalo-castigo en mi blog. Puedes recogerlo o no, para eso es tuyo. 🙂

  11. Vengo de casa de Elisa. Y no conozco mucho, pero acabo de ser consciente que un buen culo puede llamarse porexpan. Sobre todo si se parecen a una sandia cortada, puesta una frente a la otra, no lo rojo, lo verde digo.
    Me gusta mucho esta iniciativa. Volveré.

    • vittt dice:

      vuelve, miguelángel. vuelve y me explicas eso del culo de porexpan y las medias sandías… y tráete de eso que fumáis en casa de elisa 😉 para que ella me de un premio debe ser canela fina!

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