Archivos para abril, 2011

lápida LXI

Publicado: abril 30, 2011 en amigos, lápida

Le entregué mi corazón. Hasta el nudillo.

En el minuto noventa y cuatro de partido, con el marcador empatado a cero, el esférico llegó a Jesús que, con un suave toque con la pierna izquierda, lo elevó por encima del portero, lejos de su alcance. Gol.

SOBRE LA GRACIA DIVINA

Cuando Jesús lo señaló con el dedo en el monte de los olivos, Pedro, de nombre Simón, se quedó mudo a mitad de un chiste de rabinos. Las piernas le temblaron cuando el hijo de Dios, con aquella voz que te ponía el vello de punta, le dijo: <<De cierto te digo que tú, hoy, esta noche, antes de que el gallo haya cantado, me negarás tres veces>>.
Pedro, de nombre Simón, deseó que se lo tragara la tierra. Aliviados de que la cosa no fuera con ellos, los demás discípulos le reprocharon su cobardía alrededor.
—Yo, no —les dijo.
—Tú, sí —dijo Jesús.
A Pedro, de nombre Simón, comenzó a darle todo vueltas, y no sólo por abusar de la sangre de Cristo durante la última cena. El monte de los olivos, las sanaciones, las parábolas, el paseo por el mar, el sermón de la montaña, la multiplicación de los panes y los peces, la transmutación del agua en tinto. Lázaro andando, su suegra sana (qué maldita la gracia), el monte de los olivos, las sanaciones. Las parábolas. El paseo por el mar…
—No. Imposible —sudaba.
Jesús asintió profético.
Pedro, de nombre Simón, se sentía cada vez más pequeño ante sus bondadosos ojos, insignificante bajo aquella mirada que perdonaba lo imperdonable (la mirada con que te llamaba Pedro y no se te ocurría contradecirle). Trató de recuperar la dignidad ante el resto de discípulos.
—¡Qué no, coño! —se conjuró.
Jesús se dio la vuelta. Omnipotente, más humano que nunca -pulgares en las axilas, afilados los codos-, no pudo contener su última risa.
—Coc-Cooc…

—Soy ciego, no daltónico.

No hasta la noche de bodas (este es un micro decente) pudo el príncipe comprobar  cuan largo y dorado tenía Rapunzel  el pelo.