sobre la inmmmmmmensidad y la mecánica del sistema endocrino

Publicado: marzo 21, 2011 en ella, más allá de orión, microcuentos
En un cuadrante inexplorado del universo, dónde las cartas de navegación estelares auguran monstruos bicéfalos y precipicios sin fondo, la nave espacial Megápolis tiene puestos los cuatro intermitentes. Una cascada de chispazos turquesa ilumina los remaches cromados de la unidad de mantenimiento cuando reinicializa el sistema, pero no suena la flauta.
—Fallo catastrófico, señor —anuncia.
El seguro lleva eones caducado. La ayuda en cosmogalaxia con franquicia y nave de sustitución pueden pintársela al óleo. El robot de mantenimiento accede a la base de datos de sonido para aclararse la garganta. De estar programado para tener miedo estaría agarrado a la lámpara, pero está programado para quitarle hierro al asunto, así que
—¿Puedo hacerle una pregunta personal, señor? —le quita hierro al asunto.
Bajo el condensador de fluzo, a 54 coma 6 grados celsius, el último hombre vivo se encoge de hombros, impotente a pesar de las hormigas que parecen haber anidado de pronto en su escroto. Arreglar durante días algo que se no tiene ni idea le ha hecho sentirse hombre por primera vez desde el último pitillo.
—Dispara.
El robot de mantenimiento le pasa una llave allen del siete. Del siete, del nueve, total. El libre albedrío se le comienza a dar condenadamente bien a J.o.b., casi no se le funden los plomos.
—Anna —dice—. Siempre murmura su nombre en sueños.
Al último hombre vivo ha comenzado a ofenderle el campo de fuerza invisible que ha formado su propio sudor y le encanta.
—Hace siglos —ha olvidado casi todo, pero recuerda el miedo. Miedo al dolor, eso no se olvida—, alguien llamado así me quitó  el sueño.
J.o.p le pasa un destornillador de estrella. Los tornillos de la Megápolis son de ranura simple, pero la prisa es una pérdida de tiempo cuando uno trata con la eternidad.
—Entiendo —a lo lejos acechan precipicios sin fondo y monstruos bicéfalos.
comentarios
  1. Pecosa dice:

    La ayuda en cosmogalaxia con franquicia y nave de sustitución pueden pintársela al óleo. Qué crack.

    Pero cuando he leído esto otro, no sé por qué, me he quedado en blanco. O he pensado muchas cosas muy muy rápido, lo cual es como quedarse en blanco:

    pero la prisa es una pérdida de tiempo cuando uno trata con la eternidad.

  2. Cuando era tan joven que creía en la eternidad, copié en un cuaderno esta frase que decía un revolucionario: “No me siento el principio de nada, apenas intento no ser el final”
    Has escrito un micro magnífico, Vitt.
    En esta ocasión el maquillaje de payaso no ha sido suficiente para disimular la lágrima. La tuya, la nuestra, la de la triste tecnología que nos rodea, la de los monstruos bicéfalos.

    • vittt dice:

      la inmensidad está sobrevalorada, patricia, si parpadeas te la pierdes.
      me encantan esos mapas antiguos que, allende los mares, prometían abismos y monstruos. imaginación.

  3. Vera dice:

    Has estado inmmmmmmenso, Vittt.

  4. Vera dice:

    Immmmmbécil 😉

  5. pablogonz dice:

    El desparpajo es una de las formas elásticas de hacer literatura. La dominas.
    Abrazos fuertes,
    PABLO GONZ

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