sobre las cuentas de la lechera

Publicado: marzo 2, 2011 en cuentos para enfants terribles, malafolla, microcuentos

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La lechera vendió el cántaro de leche por un precio razonable. Con el dinero compró un canasto de huevos, de los que sacó cien pollos, que cambió por un cerdo —al que engordó hasta el límite del cuero—, con el montante de venderlo adquirió una vaca y un ternero, que le dieron leche como para perder la cuenta de las canastas de huevos; que fueron primero un montón de pollos, luego media docena de cerdos, después quince vacas y diez terneros, y al final cántaros de leche para no saber dónde meterlos; en consecuencia pollos a mansalva, cerdos a cascoporro y terneros y vacas a tutiplén; total cántaros de leche periódico. Desde el salón más recargado de alguna de sus lujosas residencias de verano, la que en su día fuera humilde lechera pasa los días cavilando (cavilando y cavilando, en su diván) qué habría sido de ella si aquel primer cántaro de leche se le hubiera caído al suelo. Es una duda que la mortifica.

 

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La lechera vendió el cántaro de leche por un precio razonable. Con el dinero compró un canasto de huevos, de los que sacó cien pollos, que cambió por un cerdo —al que engordó hasta el límite del cuero—, con el montante de venderlo adquirió una vaca y un ternero, que le dieron leche como para perder la cuenta de las canastas de huevos; que fueron primero un montón de pollos, luego media docena de cerdos, después quince vacas y diez terneros, y al final cántaros de leche para no saber dónde meterlos; en consecuencia pollos a mansalva, cerdos a cascoporro y terneros y vacas a tutiplén; total cántaros de leche periódico. Desde el salón más recargado de alguna de sus lujosas residencias de verano, la que en su día fuera humilde lechera pasa los días cavilando (cavilando y cavilando, en su diván) qué habría sido de ella si aquel primer cántaro de leche se le hubiera caído al suelo. Es una duda que la mortifica, uy  sí.

Fotografía: David A. Barss

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comentarios
  1. Pecosa dice:

    La lechera torpe a la que se le cayó el cántaro fui yo en mi anterior vida. Siempre quise un diván.

    • vittt dice:

      el cántaro de leche se nos cae constantemente hasta que no.
      coño, parece la frase de uno de esos libros para emprendedores que les encanta el queso. dicen que con esos libros se hace mucha pasta. como con los de autoayuda. quizá debe encauzar hacia allí mis malignas ansias de medrar en esta vida sin gracia ni sustancia ni nada.

      • Pecosa dice:

        No me he leído nunca ningún libro de esos del queso. El único de autoayuda que ha caído en mis manos es un libro que me regaló mi jefa cuando me fui de mi penúltimo trabajo: Edgar Cayce, a la luz de la luz. No sé si que me regalara éso era bueno o malo, pero ahí está, muriéndose de risa, no me llama en absoluto.
        Pero si escribes uno tú, lo leo.

      • vittt dice:

        durante un tiempo estuve leyendo libros a personas invidentes (ciegos, vamos) y entre ellas a una señora mayor muy aficionada a los libros de autoayuda. una mujer con un gran sentido del humor, que se partía cuando le decía que casi todos los escritores de libros de autoayuda se suicidaban, y que yo pensaba hacer un libro de autodestrucción para ver si así la vida me parecía la repanocha y vivía hasta los cien 😉
        conste que lo decía es serio. no descarto hacerlo un día. corren por ahí unos apuntes del palo: aproveche, mañana será peor.

      • Pecosa dice:

        Eres una caja de sorpresas.

        Cuando lo escribas, iré a la presentación del libro a pedirte un ejemplar dedicado y firmado.

  2. pablogonz dice:

    Sí, a la lechera del diván se la ve mortificada hasta la náusea. En todo caso, ateniéndonos al texto: un excelente micro de los que tienen dos patas (una forma cojonuda -o sea, resuelta, con magníficos vicios- y un fondo que aplaudo, aplaudo, aplaudo y aplaudo). Jamás me gustó el cuento de la lechera. Este me entusiasma. Sí, soy un optimista patológico. ¿Qué pasa?
    Abrazos,
    PABLO GONZ

    • vittt dice:

      ante todo gracias. aplausos, que exagerado.

      dices que eres un optimista patológico, pues a mi el pesimismo de salón y pandereta me pone, me motiva, le va a mi personaje; en este mundo tiene que haber de todo. hasta escarabajos.

      pero cierto es que la gente positiva no tiene porque soportar mi escepticismo zumbón constantemente, así que espoleado por tu entusiasmo he reversionado la primera versión, para endulzarla a mi manera esceptica y zumbona. dos palabras no creas, pero de dan otro aire que, escéptica y zumbonamente, suscribo también.

      el cuento de la lechera es odiable. sea cual sea la moraleja que uno deba sacar del mismo no merece la pena el mal trago del cántaro hecho pedazos. siempre me apiadé de esa lechera. pobrecilla. deseaba que el negocio le saliera rodado. los pollos, los cerdos, las vacas… era un plan cojonudo, cómo no se me había ocurrido a mí antes?. por qué no iba a hacerse asquerosamente rica si se le había ocurrido a ella primero? que el dinero la hiciera o no feliz nunca me produjo la más mínima curiosidad, de niño.

      jo, que rollo te he metido.
      un abrazo, pablo.

  3. Ros dice:

    gran drama igualmente si le hubiera dado por hacer arroz con leche. en un mundo a dieta, a casi nadie le tiran ya los postres.
    encantada, vittt, de reencontrarte tras un tiempo ausente. te eché de menos.

  4. Torcuato dice:

    Es que nunca estamos a gusto.
    Me gusta tu variación a la fábula.
    Un abrazo, vittt

  5. annie dice:

    Eres, de lejos, mi escéptico zumbón favorito.

  6. VERA dice:

    PREFIERO TU VERSIÓN, CUALQUIERA DE LAS DOS.

  7. Hugo dice:

    Bueno, para los resentidos sociales como yo, que odiamos a aquellos a la que las cosas les van bien, aun nos quedara el mercado común y sus cuotas lácteas para regocijarnos desde nuestra miseria viendo como a la lechera se le rom

  8. Hugo dice:

    … (perdón por el coito interrupto este pero no me llevo aun demasiado bien con mi iPod, y aprovecho y me disculpo por las tildes o las no tildes y retomo) se le rompe, decía, el cántaro con efectos retroactivos.
    Por cierto, pedazo relato te ha salido. Unome a la ovación.
    Abrazos varios

    • vittt dice:

      mercado común y cuotas lácteas. visto de ese modo, no sabe la de problemas que se ahorró la lechera cuando se le rompió el cántaro.
      abrazos a cholón, hugo. y gracias ser despreciable que se puede permitir un ipod 😉

  9. Kylerath dice:

    Simplemente GENIAL… Como de costumbre 😉

    P.D.: Si yo fuera la lechera también viviría mortificado, sin saber en que gastarme el dinero.

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