Archivos para octubre, 2010

fonética y religión

Publicado: octubre 30, 2010 en ¿plagio?, citas, el profeta sexi
El tiempo locura todo.
El Profeta Sexi
(Las Profecías Chungas)

a Nat y Markos

La enfermera sexy cumple años. Soy un narrador discreto, así que no me pregunten cuántos. Aparenta menos velas pero hay unas cuantas. Al soplarlas, sola en casa, pide un deseo. Me lo callo porque luego no se cumplen, pero al rato de llegar al hospital un autobús de línea se estampa contra una manifestación antisistema, ningún muerto, heridos pa la cabra; aten cabos. Las guardias en urgencias pasan mejor cuando hay tanto que hacer que no te da tiempo a pensar  que estás sola y es tu cumpleaños.
Nota al pie. A la enfermera sexy no le gusta que vaya por ahí contando sus cosas, ni a mí que las cosas de la protagonista vayan por ahí contándoseme; a las tantas de la madrugada. Estamos en paz. Buenas noches.
otros ingresos hospitalarios
sobre trabajar en vacaciones
sobre la dignidad
El complejo de pene pequeño revolucionó la evolución, cuando el mono primigenio bajó del árbol para comprarse un coche enorme con el que ir al gimnasio (nunca a la biblioteca).
el profeta sexi
(a su hirsuta imagen y semejanza)

lápida XLVII

Publicado: octubre 18, 2010 en lápida

A veces los cuentos lo escriben a uno, y no al revés.

En el rincón azul, con un peso de 77 doscientos, el martillo de Astilleros muerde el protector bucal; en el rincón rojo, con un peso de 77 ciento cincuenta, el puma de Juárez hace crujir el cuello. Suena la campana, estallan flashes, comienza el espectáculo. Es un combate de los de antes, sin concesiones, a largo plazo. No hay medalla de plata en este deporte. Los asaltos se suceden, sangre y sudor a partes iguales. El agotamiento lleva a los púgiles a abrazarse a menudo, bailan al son de los latidos de sus sienes hinchadas a golpes. El público ruge pero ellos ya no oyen. Martillo acaba de ser padre, 3 cuatrocientos, de una niña preciosa, Elena; por suerte sacó la nariz de su madre. Puma y su esposa esperan un niño para mediados de mes, Raúl. Todavía tiene restos de pintura azul bajo las uñas, bajo el dolor, bajo los guantes. Al final del décimo cuarto asalto uno de los boxeadores cae de camino al rincón. Silencio. Hacen lo posible por reanimarle, pero antes de besar la lona estaba muerto. No tengo estómago para continuar jugando a ser Dios. Lo siento. No hoy.
sobre la omnipotencia.

lápida XLVII (por el amor de diós)