Archivos para agosto, 2010

lápida XLII

Publicado: agosto 31, 2010 en lápida

¿Cuántos microcuentistas se necesitan para cambiar una bombilla? Dos. Uno para cambiar la bombilla y otro para besarme el culo.
Demás Egolatrías…
A la muerte le duelen los huesos; son muchos años. La humedad se le clava hasta el tuétano, porque las parcas no abrigan cuando el frío viene de adentro. Cogida a la guadaña para sortear la nieve helada, la muerte entra en el único bar. El encargado escurre una jarra. Solos él y el borracho del pueblo esta noche de perros. La muerte pide algo caliente. El encargado enjuaga un vaso.
—¿Cerveza fría le vale?
La muerte cede, qué otra cosa puede hacer. Ironía, la cerveza fría está caliente; pero no como para sentirse los pies. Cuando llega la chica, la muerte ha logrado por lo menos dejar de temblar.
—Perdona el retraso. —Se sienta a su lado, radiante. Podría rodear una cabina telefónica con ésas piernas.
El borracho del pueblo, sobrio ahora que no necesita fingir melancolía para que sus paisanos le inviten a un trago, cae al suelo como fulminado por un rayo. Pof. En el silencio posterior se podrían plantar habas. La muchacha encara a la muerte, sus ojos violeta destilan sorpresa; enseguida reproche. La muerte casi tira la cerveza al echar mano a la caja. Torácica.
—Yo no… —dice.
Habas y remolacha, así de espeso puede ser el silencio. La muchacha sucumbe primero. El encargado asoma dos dientes cosidos a una sonrisa de escualo. En el suelo, el borracho del pueblo se parte el ojete. De risa.
La muerte comprende. Murmura:
—Cabrones… —No está enfadada. Se supone que la muerte no siente ira, turbación, amor o nada. Tampoco se ríe, porque no tiene gracia.
El borracho del pueblo le da unas palmadas entre las vértebras c6 y c4. El encargado sirve cuatro chocolates con un chispa de aguardiente.
—Deberías verte la cara —dice la muchacha. Los ojos achinados, por las carcajadas. Joven y bonita hasta decir basta.
Desde que te has quitado pecho tienes los ojos muy bonitos.
Agosto. 37 grados.
La niña del polo de hielo se lo mete en la boca, entero. El tipo de la gabardina se quita el sombrero.
—Lo has hecho —dice.
Ella, inocente, rubia, sonríe.
—Le dije que podía.
El tipo de la gabardina siente un escalofrío.
—Sí.
Agosto. Grados: 39.

lápida XLI

Publicado: agosto 12, 2010 en amigos, lápida, malafolla

el material de que están hechos los sueños...

Mueren los grandes, coño.
Prefiero una casa pequeña, así la puerta no está lejos.
El Profeta Sexi
(La Cabra Tira al Monte de los Olivos)
Sobre La Vida Nómada (uno)