sobre la inmmmmmmensidad y alejandría

Publicado: marzo 15, 2010 en inocencia, malafolla, más allá de orión, microcuentos
El último hombre vivo lee un libro de los de antes. Con un par. Uno de los cientos de miles que alberga la biblioteca de la nave espacial Megápolis en su travesía sin destino por el cosmos. Iluminado por los rayos gamma de una nebulosa que agoniza donde el universo da la vuelta, el último hombre vivo piensa que aquellas hojas quebradizas salpimentadas de letra apretada quizá sean la única prueba que los árboles existieron una vez; antes de ser asfalto y ceniza. O libros.
La unidad J.o.b. -el robot de mantenimiento-, observa con paciencia metálica el latido de un corazón escéptico en la sien del último hombre vivo.
—¿Qué lee, señor? —pregunta.
El último ser humano levanta los ojos del pasado, del recuerdo de una raza extinguida hace tanto que marea. Le avergüenza reconocer que en realidad no estaba leyendo. Sólo miraba a través de la tinta y las fibras de celulosa hacia los rescoldos de un sueño de terrible despertar. Resumiendo: que tiene que mirar la tapa.
—Las Obras Completas de Schopenhauer —dice.
El robot de mantenimiento no es consciente todavía de haber desarrollado un fino talento para la ironía, que a ningún diseñador de unidades básicas de trabajo se le hubiera ocurrido incorporarle al software. Como no le incorporó rayos láser en el culo al hardware, por ejemplo.
—¿Me avisará cuando salgan los albañiles, señor? —pregunta, los ojos le brillan de cromo pulido y picardía.
El cosmos se le hace un mundo entonces al último ser humano, siente un desconsuelo insoportable en el estómago al pensar que quizá las páginas sepia de aquellas obras completas sean la última prueba que una vez existieron los andamios, el monocapa, las chapuzas. Los piropos.
Sumergirse de nuevo en la lectura hace que, incomprensiblemente, el último de su especie vuelva a sentirse vivo, como desde aquel último cigarrillo.
—Descuida, chochito —dice.

A Farándula, que me hizo ver la luz

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comentarios
  1. Ros dice:

    tal vez entre tanto culto volumen, encuentre algún ejemplar de “Pepe Gotera y Otilio”, donde los albañiles ilustrados aún se cubrían la cabeza con pañuelos a cuatro nudos…como los de antes, cuando las chapuzas lo eran de verdad…que tiempos aquellos….!! Seguro que J.O.b perderá aceite si le deja ojear un poco…

  2. Sand dice:

    Vitt, eres todo un poeta… éste ha sido uno de los posts que más me ha gustado desde que te leo (y ya he perdido la cuenta de cuándo empecé)… Me ha encantado, de verdad 😀

  3. Farándula dice:

    Bueno, que no se queje, que al menos las obras eran completas…

    Gracias por la parte que me toca, aunque no sé muy bien como tomarme eso de ser un bombillo, iluminando al personal así a lo banzai, sin avisar ni nada….

  4. Pecosa dice:

    A falta de mulatas contorsionistas, robots de mantenimiento. ¿Quién dijo que el frío del metal no puede hacer entrar en calor?

  5. inazio dice:

    Llamar “chochito” a una maquina es sintoma de que algo va mal. Que se lo digan a mi tio y a su sacapuntas electronico…

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