sobre el 3 de diciembre. hemisferio norte.

Publicado: diciembre 2, 2009 en historias de la mera muerte, inocencia, lápida, microcuentos, sangre, sueños

Son jóvenes son guapos juegan a matarse. Ella se pinta las uñas de los pies sobre el salpicadero de cuero rojo cereza. Él conduce sonámbulo, ajeno al miedo en los ojos de quienes van a trabajar medio dormidos, asusta pelear a cuchillo con el estómago vacío.
—Te encantará el mar —dice él—. Una vez lo vi en la tele.
Ella perfila sus labios a juego con el cuero del salpicadero, los pies de cenicienta dos barquitos blancos, a proa diez lágrimas negras en un amanecer cereza.
—La tele no te moja los tobillos —dice.
Hace siete curvas se los tragó el abismo. Todos los jóvenes guapos quieren morir tarde o temprano, sólo unos pocos lo consiguen. La muerte sabe muy bien eso.
Otra cosa que no escapa a la muerte es que sus piernas son demasiado largas para la parte de atrás de un deportivo. Encajonadas en el asiento de delante tiene las rótulas a la altura de la eminencia mentoniana nada menos, el cráneo pegado al techo y la guadaña entre las tibias, apenas puede ver la carretera. Pero 450 caballos le zumban en el coxis, huele a sal y se adivinan las gaviotas. A la muerte le encanta el mar en esta época del año; la vida está en las pequeñas cosas.

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comentarios
  1. Kylerath dice:

    MUERTE es tan sentimental, cuando quiere y le viene bien 🙂

  2. Jpecosa dice:

    Sabía que la muerte era más de mar que de montaña.

  3. Nunu dice:

    Los juegos de los jovenes siempre incluyen una cucharadita de peligrosidad y son la cartilla de racionamiento de la muerte…que todos tenemos derecho a trabajar no?

  4. vittt dice:

    esa va para la lápida, kylerath

  5. annie dice:

    Todos merecemos ver el mar por lo menos una vez en la vida.

  6. victoria dice:

    Cuando descubrí el blog el otro día lo tuve que leer del tirón. Tus relatos son impresionantes y excepcionales. Cómo, al leerlos, de un modo delicado e inocente se introduce en tí un desasosiego que después te arrancará de cuajo las entrañas.

    La imagen de la joven pareja en el coche es como un cuadro de pop art. Por un lado la despreocupada superficialidad que transmiten. Por otro lado, los vivos colores de la vida son engullidos por el aterrador vacío de la nada que es la muerte.
    Y al final del relato, la naturalidad de La muerte, mostrándose como es, ineludible e indisoluble con la vida. No castiga y no se lamenta. Ahora es ella la que va a disfrutar de unos preciosos instantes. Los que realmente dan sentido a la vida.

    Estaría bien que La muerte pudiera venir a recordárnoslo, pero sólo de pasada…

    Una cosa más en este post tan largo, ¿tienes algún libro publicado?
    Un saludo.

    • vittt dice:

      victoria, me siento un poco abrumado…

      no es mi intención desasosegar y arrancaros las tripas a la chita callando. por el contrario, escribir me desasosiega a veces y me hace soportables las tripas y el corazón, que es la peor tripa de todas.

      no tengo ningún libro publicado; la edición está muy mal, pero no tanto 😉
      gracias. un abrazo.

  7. Lissis dice:

    Como los ríos, nuestras vidas van al mar.

  8. eariandes dice:

    A él le gusta lanzar piedras al mar, pero no puede porque cuando va a la costa es por trabajo…

  9. vittt dice:

    es agradable jugar en la arena sin tener que esperar al naufragio, sí

  10. Stiletto dice:

    Que Tarantino te ha salido este relato! Por cierto, viste los comentarios del numero apocaliptico donde participaste? porque te ponen muy bien (logico por otra parte).

  11. Pecosa dice:

    Mierda, sí, ¡ya he dado la vuelta!

    Pero, y ahora… ¡¿qué va a ser de mi vida?!

    (¿No tienes ningún otro blog por ahí que pueda leer de cabo a rabo?)

    • vittt dice:

      que no abandonases en el intento dice mucho de tu fuerza de voluntad. de tu criterio dice menos, pero nadie es perfecto.
      voy tener que inventar la máquina del tiempo, para ir al pasado a escribir cientos de post que todavía no hayas leído. y a invertir en apple.

      enero. 14. mil novecientos dieciséis.
      no he nacido pero tengo pensadas un montón de lápidas.

      mañana será un día duro. será como si al ir a ver qué me han echado los reyes, recordara de repente que los reyes no sólo son los padres, sino que son los padres de uno, que piensan que ya eres muy mayor para andar esperando paquetes con lazo, toma 20 euros y te compras lo que quieras. será lo que pueda!

      • Pecosa dice:

        Es cierto, disto mucho de la perfección. Una de mis imperfecciones es la falta de memoria, lo cual tiene algo de bueno: que puedo seguir leyendo como si fuera la primera vez, pero con la ventaja de que posiblemente te entienda más de lo que te entendía al principio (precisamente el no entender de qué iba este apocalipsis fue una de las cosas que hizo que me quedara), o pueda comentarte cosas que en su día no me atreviera a decirte.

        Por esa razón y otras tantas, he decidido seguir leyéndote, aunque tranquilo: tu bandeja de entrada no se verá tan colapsada como hasta ahora.

        Mil novecientos dieciséis y tu ya dándole al coco.

        Sin duda eres excepcional.

      • vittt dice:

        se puede ser del montón, incluso del montón de abajo, y aún así excepcional.

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