sobre los encuentros fugaces

Publicado: octubre 20, 2009 en blanco y negro, ella, lápida, los perros sueñan en blanco y negro, microcuentos

exterior/noche. una ciudad

El tipo saca un cigarrillo para soportar el frío. Una llama surge de la nada, unida a los dedos largos de una rubia platino bajo un paraguas. Notas cítricas, madera, azahar, fósforo, frutos secos. El tipo da una calada hasta donde alcanzan los sueños. Se toca el ala del sombrero para darle las gracias.
La mujer sopla la llama —labios rojísimos, lunar dibujado—, clavándole ésos ojos color absenta que son como dos disparos.
Bajo la marquesina del cine abandonado el tipo fuma y se moja. Nadie podría haber predicho esa tormenta. El tipo mira calle abajo, todavía no sabe que se le ha mojado el cigarrillo.
Perfilada por un relámpago mudo dice la rubia platino:
—No se preocupe, vengo por el otro tipo.
El tipo que se moja bajo la marquesina del cine abandonado siente el peso del revolver en su bolsillo. Nunca ha usado un arma. No esperaba usarla cuando se la metió en el bolsillo. No es de esa clase de tipos.
—Debe ser mi día de suerte —murmura. Hace tanto frío.
Ella le dedica una sonrisa acogedora pero triste.
—Sabes que no —dice, alejándose calle abajo despacio. Encaramada a unos zapatos de tacón de vértigo bajo el paraguas, negro.

Otro fugaz encuentro en blanco y negro

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comentarios
  1. eariandes dice:

    Y como en el relato anterior, como en una obra de cine negro, el misterio queda suspendido en el ambiente mientras se oye el rítmico taconeo de los tacones de vértigo de la femme fatal, mezclado con humo de tabaco y luz artificial.

  2. krm dice:

    Si las farolas hablaran…

    Perfecto, como siempre.

  3. Circe dice:

    Cada frase es una lección de estilo.
    Pero me quedo con ésta: “clavándole ésos ojos color absenta que son como dos disparos”.

  4. annie dice:

    Os pierden las rubias, Vittt.
    Y los bajos fondos bajo la lluvia.

  5. Kylerath dice:

    Tú siempre tan delicioso, en tu querido blanco y negro…

  6. Stiletto dice:

    Parece sacado de una de las viñetas de Fran Miller. Increible. Me encanta el poso amargo que deja la rubia con su ultima frase.

  7. Pecosa dice:

    Ojalá siempre hubiera alguien con una caja de cerillas cuando uno lo necesita, el olor de una cerilla al apagarse supera al de cualquier perfume.

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