Archivos para junio, 2009

Tienes un bonito culo, así que lárgate!

la inspiración aquí

 

descreído

Publicado: junio 27, 2009 en citas, lápida, malafolla, sueños

Es fácil creer en Dios y en elfos, dragones, gamusinos, hadas, ovnis, vampiros o conejitas de payboy. Creer en uno mismo es lo jodido.

—Estos muestran quienes fuimos —dijo el Encargado—, aquellos quienes seremos y los del fondo quienes pudimos ser.
—¿Y uno que refleje quienes somos? —preguntó el aprendiz.
El Encargado sonrió indulgente.
—Ningún espejo puede mostrar eso, muchacho —dijo.

sobre el tedio

Publicado: junio 21, 2009 en lápida, malafolla, microcuentos

Una pareja de jubiladas que buscaban setas fueron las primeras a ver un muerto saltando la tapia del cementerio. Nadie las creyó en el pueblo —el cura mucho menos— hasta que dos muertos se confundieron entre los asistentes a un entierro. La alcaldesa mandó levantar tapia del cementerio un metro y coronarla de cristales rotos de botellas de vermú. No sirvió de nada. Los muertos saltaban la tapia por alta que fuera. De modo que pusieron techo al cementerio, como un pabellón deportivo. Creyeron en el pueblo que habían dado con la solución, pero los muertos se las arreglaron para cavar túneles y pasar la tapia por debajo. Igual que traspasaron las zanjas de cocodrilos y la alambrada que el teniente de alcalde consiguió a buen precio de unos excedentes del ejército; los nidos de ametralladoras quedaban fuera del alcance de las arcas municipales, malditasea. Nada detuvo el ímpetu de los muertos por abandonar las tumbas en que los sepultaron sus seres queridos, que ya no querían verles jugar a pelota con los niños o charlando en la plaza con los abuelos.

Menos cháchara y más chóchoro.

verbigracia

Publicado: junio 16, 2009 en citas, ella, General, sueños

Tus palabras me han llegado al corazón y un poco al coño.

edward gorey

La muerte llega a casa radiante, tanto, que no repara en la soledad inconsolable de su estudio diminuto; de tener labios silbaría. Su sonrisa es permanente esté o no de humor, pero hoy la muerte ha tenido un gran día en el trabajo. Un día de puta madre. Un meteorito cayó por la mañana en una guardería. Patapám. 17 niños y niñas cogidos a una cuerda a la muerte cogida —para que no cruzaran la carretera o se perdieran—, cantaban y reían y echaban de menos a los niños y niñas que se habían quedado en la guardería, llorando porque no venían. La muerte les ha llevado al zoo y los monos les han tirado caca. A la muerte la encantan los niños. Los niños son el futuro.

En la nevera ya no le caben tantos dibujos.

estoy muy verde todavía

Publicado: junio 12, 2009 en citas, ella, inocencia, sangre

—E-el tamaño no importa.
—Claro, cómo tú no tienes que meterte dentro todo eso…

—¿Me das un masaje en el cuello? —pregunta ella.
El compañero de curro le desabrocha el primer botón de la blusa.
—Claro.
Ella se abre de piernas.
—Del útero —concreta.
—Oh.

—Hola Bob —el tipo apretó el gatillo; cinco tiros—. Adiós Bob.

sobre la lírica

Publicado: junio 5, 2009 en ella, inocencia, microcuentos

Lleva un rato mirando libros. La cabeza ladeada, el pelo rizado como una guirnalda. Señala un ejemplar único. Lomo rojo, tapa blanda.
—¿Puedo? —pregunta. Bonita hasta decir basta.
El hombre que jamás ha dejado un libro a nadie casi no suda nada.
—Claro —dice.
Ella lo hojea, las pestañas largas. Lee un puñado de versos, moviendo un poquito los labios. Labios de musa, de pecado. Se lleva el libro al pecho, como si se cobijara. Huele sus páginas ajadas. Los ojos cerrados, las piernas cruzadas.
—¿El lavabo? —sonrisa de hada, poemario al sobaco—. Si no leo no cago.

sobre los reos

Publicado: junio 2, 2009 en malafolla, microcuentos
Aprovechando un despiste metí mi ego en el armario; me costó que cupiera entero, aunque el armario es grande, pedazo ropero. Sé que mi ego no saldrá nunca del armario porque es demasiado macho. No hay ego más macho que mío. Tengo el ego con los huevos más grandes y más peludos y más llenos de oh, mierda.