Archivos para abril, 2008

21:56 p.m.

Publicado: abril 30, 2008 en citas, General, lápida

No es que Dios no exista, es que es imposible encontrar un fontanero en domingo.
WOODY ALLEN

una para la lápida IX

Publicado: abril 27, 2008 en citas, General, lápida, malafolla

No alargará la polla, no!

reflexiones de bar

Publicado: abril 26, 2008 en citas, ella, General, inocencia, lápida, sueños

No se trata de encontrar a la más guapa, sino a la que más te gusta.

Veo un coche como el suyo y el corazón me escatima un latido, oigo una voz como la suya y me escatima otro latido, huelo su perfume y me escatima uno más, un pelo como el suyo, unos andares como los suyos, una risa, un gesto… ¿Si es única, cómo tantas cosas me la recuerdan?

Tomarse una caña en un bar tranquilo mientras escribes sin pensar se acerca mucho a mi ideal de felicidad. Tomarse un tequila del ombligo de una pelirroja de novela se le acerca mucho más.

Desde que me cuido no hago más que estar enfermo.

No tiene la culpa de no amarme. No se tiene la culpa de lo que se siente.

Ven, cógeme de la mano; llévame dónde no te atreves a ir.

El corazón es más cabrón que la bragueta.

Amarte es sólo el principio.

19:21 p.m.

Publicado: abril 24, 2008 en citas, General, inocencia, malafolla, MundoFreak

Lloraba tanto que me dieron ganas de mear.

Y es que a mi la felicidad no me tira. Yo sigo prefiriendo la vida.

Siempre he observado que los viejos dicen: “Eres joven, tienes toda la vida por delante” con una sonrisa, como regodeándose.
EMILE AJAR
(La Vida Ante Si)

sobre la sinceridad

Publicado: abril 22, 2008 en ella, General, microcuentos, sueños

El crononauta inventa la máquina del tiempo para viajar al pasado y cambiar su futuro de mierda, actual presente de mierda; o lo que sea, siempre me he hecho un lío con éstas historias.
Llega justo a tiempo, lleva el vestido rojo, se está poniendo los pendientes buenos.
—¿Qué tal estoy? —pregunta ella por encima del hombro desnudo, reflejado el escote en el espejo del lavabo.
—Estás preciosa —dice él. Obviando, hoy sí, las bolsas que le afean, un poco, el talle.
A ella se le iluminan los ojos, antítesis de aquellos otros. Le dedica una sonrisa encantadora, le besa.
—Idiota —dijo. Dice. Dirá. ¿…?. (Exactamente lo mismo).

El lunes pasado vinieron unos tipos al curro a probar La Máquina De Plastificar Cosas. Trajeron fruta variada en bandejas de plástico individuales y la plastificaron, para lo del medio ambiente y eso. Cuando terminaron dijeron que podíamos comernos la fruta que sobraba, que al estar troceada como para los niños chicos apetecía como la bollería industrial.
Estamos a viernes, y la condenada manzana (de piña y de melón no sobró, no) sigue tan lozana y apetecible como el primer día. La oxidación no existe en las máquinas expendedoras de productos salutíferos.
Sea lo que sea lo que le meten a la fruta para mantenerla así quiero un bote, para dármelo por todo el cuerpo.
Y desear la muerte por toda la eternidad.