sobre los ángeles caídos

Publicado: septiembre 11, 2007 en General, microcuentos, sueños

El hombre de las cicatrices la vio vagar descalza por la carretera. La metió en el coche echa un ovillo enfermo en el asiento de atrás, y la tapó con una manta a rayas. Condujo despacio hasta su casa, sin que ninguno de los dos dijera nada. La bañó en silencio, como a un muerto, la dio de comer casi nada y la metió en su cama, sin despertarla.
En el jardín quemó toda su ropa. Ropa de hombre. Enorme.
Por la mañana, el hombre de las cicatrices despertó en el sofá sabiendo que ella no estaba. Como sabía que, en el espejo del lavabo, aquel cruel hijo de puta, el carmín rojo de una caligrafía todavía infantil le pedía que no volviera a ayudarla. Por Favor. No Vuelvas A Ayudarme. El mismo ruego que, horas antes, el hombre de las cicatrices le había susurrado a ella al oído antes de acostarse.

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comentarios
  1. Stiletto dice:

    Este cuento me ha dejado un nudo en el estómago. Es tan bonito y tan triste, que apenas tengo palabras.

    No dejes de escribir. Es una orden!

    Besos

  2. vittt dice:

    Aplíquese usted tambien el cuento, ar!

    Un beso.

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