Archivos de la categoría ‘viejo samurai’

El niño de la katana de madera se planta frente al viejo samurai, serio como los funerales. El viejo samurai siente la mano en la empuñadura de la katana de su padre, frío destino aguarda a quieres no burlen su filo. El viento mece el trigo verde, cabellos de sirena a merced del océano de [...]

En la encrucijada de caminos, el viejo samurai encontró un espectro perdido, sentado en una piedra tan vieja como la propia pena. Sin levantar la mirada de sus pies descalzos, sin despegarse de la piedra a la que parecía unido por una fuerza invisible, el espectro le pidió si podía acompañarles en su viaje. El [...]

El viejo samurai contempla el lago con serenidad. A lo lejos, una barca y un muchacho parecen esculpidos en el tiempo y el espacio. El agua es un espejo, un lienzo. Al viejo samurai le hiere su propio reflejo, pero resiste la mirada fría de aquella estampa cruzada de heridas y cicatrices. El muchacho ha [...]

Hoja afilada canta bajo la lluvia y alguien muere. Kiram (Kitano) Mecidas por la brisa, las cañas de bambú asustan a los espectros. Desaparecido entre las rocas, el viejo samurai distingue el sendero en su memoria. Sus pasos guiados por el recuerdo son tragados por el fragor de las hojas verdes de los bambús, que [...]

En la penumbra de una vela que agoniza, la chiquilla venda las heridas del viejo samurai. Es cuanto puede hacer por él ahora. —Fuera muchos se preocupan por usted —susurra. El viejo samurai guarda silencio. Aquel silencio que le dedicó cuando cayó a sus pies, despacio, sobre el barro. Sin alma apenas con que aguantar [...]

Las luciernagas zigzaguean encendidas alrededor de los samurais, que se miran sin verse. Sus movimientos apenas asustan  a aquellas pinceladas de luz en mitad de la nada, como si ignoraran su presencia o la toleraran. Es una lucha rápida. Dos vidas en un instante. Una que sigue y una que acaba. Un cuerpo cae en [...]

El joven samurai envainó la catana despacio. El sonido le recorrió la espalda como un reproche. -No eres capaz de matarme, después de todo -dijo la muchacha. La sonrisa fría. El joven samurai la miró a los ojos por última vez. La muchacha rió. -¿No vas a decir adiós? El joven samurai no dijo nada. [...]

El viejo samurai contempló el reflejo de sus ojos en el perfil de la Katana. Tras ellos aguardaban sus muertos. El viejo samurai los había olvidado a todos y cada uno, excepto el primero. Tenía los mismos ojos color acero que ahora le devolvían la mirada. sobre el silencio (licencias poéticas al margen) sobre la [...]

El viejo samurai envainó la katana, como acariciándola. Malherido, continuó su camino sin Señor seguido por los espíritus de sus muertos. <<Ha sido impresionante>> dijo el primero de la fila -un niño apenas- contemplando su propio cuerpo mutilado sobre la hierva. El viejo samurai no dijo nada.

Cuarenta y ocho samuráis vestidos de negro rodean al samurai vestido de blanco —radio: 14 metros—. Los cuarenta y ocho samuráis vestidos de negro atacan al samurai vestido de blanco por riguroso orden —alfabético, escrúpulo, impaciencia, cita previa— (cámara lenta opcional). Primero el samurai vestido de negro número uno, luego el samurai vestido de negro [...]