Archivos de la categoría ‘inocencia’

La nena coixa és coixa de naixement. El peu esquerra de la nena coixa és una mica tort. De vegades el peu dret de la nena coixa li diu al peu esquerra que faci el favor d’anar recte, però el peu esquerra no pot. No puc, diu de vegades el peu esquerra. De vegades la [...]

Son los príncipes los que salen rana, no al revés.

MEDIA NARANJA;- Ole… LA OTRA MEDIA:-) Ole tú. LIMÓN:-( Oléis los dos.

—¿Crees en el amor a primera vista? —No. —Espera, que paso otra vez.

La ginecóloga aplica el gel sobre la zona abdominal de la paciente, frío en contraste con la temperatura del cuero. En abisales profundidades amnióticas que muestra un monitor monocromo sondea latidos de vida. —¿Qué os gustaría, niño o niña? La futura mamá pierde de vista el monitor para dedicarle a su pareja una mirada llena [...]

¿Cómo saben los ciegos que han terminado de limpiarse el culo?

Fdez. musa freelance. —Hòstia! Quin mal ha de fer caure de la llitera mentre fots un clau, no? —Només si caus sota. —¡Hostia! Cómo debe doler caerse se la litera mientras echas un clavo, ¿no? —Sólo si caes debajo.

Siempre supo que amaría. Y que tras un corto periodo de plenitud, de felicidad absoluta, iba a morir. Por eso escapaba cada vez que sentía algo más que curiosidad o deseo por alguien. Hasta que la (le, lo, las, les; se trata de en una historia universal) conoció. No tuvo tiempo de huir, ni se [...]

—¿Qué te llevarías a una isla desierta? —A tu puta madre. réplica primera a los corintios

COMPAÑERA DE TRABAJO-. De los errores se aprende. EL TETE-. Por eso no tienes hermanos. Risas. A poco ella se desorina. COMPAÑERA DE TRABAJO-. Cabrón.

Hinchar una muñeca —hinchable— a pulmón puede provocar un ligero mareo, cierto desconsuelo en el estómago y chispitas en los ojos, muy parecidos al enamoramiento. Sobretodo si la muñeca —hinchable— tiene las tetas grandes.   Maite, mi magdalena de Proust

Cuando ella abre las piernas, una fanega de arañas huyen despavoridas de sus enaguas de satén para esconderse bajo la cama. Cuando él se rasga el underwear de seda, una bandada de murciélagos se precipita con estrépito de sus ingles por la ventana. —No sabes cuánto llevo esperando este momento, cariño… —dice él, casto y [...]