
En el andén concurrido de una estación de tren, una pareja en blanco y negro se besa con pasión pero sin lengua.
—Nunca olvidaré tus ojos verdes, Madeleine —dice él.
—Son azules, Richard —dice ella, tiquismiquis como siempre.
—¿El qué? —pregunta él.
—Mis ojos —dice ella—, son azules, Richard.
—Oh —comprende él, tan galán como siempre—. Me acordaré de tus tetas entonces, Madeleine.
Se abrazan con fuerza pero sin arrimar cebolleta, envueltos en la niebla de vapor que exuda un coqueto tren vintage.
—Richard…
—Madeleine…
continuación apócrifa; toma 1 (gracias Alan)

Ahí es cuando el editor tacha la escena y sugiere a cambio:
—Siempre nos quedará París…
—qué polvos echamos en parís, madeleine.Cómo te está poniendo la primavera, vittt, se nota el cambio de tono del gris al verde.
Yo juraría que tenía los ojos en escala de grises.
(Siempre estuve ahí, pero nunca antes me encontrastes. ¿Me buscastes?)
no lo suficiente, es un echo.
suerte que tú diste conmigo…
¡Como está el patio, señores!
XD XD XD… Buenísimo.
Ahora en serio, no has dicho de qué color eran sus tetas. Mucho blanco y negro, muchos ojos verdes o azules (que sobre el blanco y negro resaltarán que te cagas), pero de las tetas ni pío. Vaya autocensura más flagrante.
nico. es toda esta exuberancia, que me exubera.
kylerath. el patio de mi casa es particular, ya lo sabes.
alan. tienes toda la razón. supongo que si el protagonista asegura ser capaz de recordarlas es porque debían de ser grandes.
Muy bueno jajaja
sniff, sniff… Espera, espera que me emociono cuando te pones romántico
¡Precioso!. Sobre todo la parte de la cebolleta por que además me ha recordado a cuando yo trabajaba en la huerta. Por cierto, en aquel huerto había bastantes tetas aunque no consigo recordar ninguna. solo las cebollas…
trabajaste en el huerto del edén, nomires? tetas colgando de los árboles, racimos de tetas, planteros de tetas, semillas de tetas, cosecha de tetas…
tiene razón eari, diosmeperdone, soy un condenado romántico
Sí sí. El auténtico paraíso de la pechuga.
Si nos ponemos tiquismiquis es lo que tiene
al pan, pan y al vino, vino.
Si le hubiera metido la lengua y arrimado la cebolleta, el adiós habría sido más largo aún.
de haberle metido lengua y arrimado la cebolleta pierde el tren