sobre el libre albedrío (versión 2)
La muerte ha vuelto a olvidar darle la vuelta al reloj de arena, mecagoen… Visiblemente contrariada elige una persona al azar, entre la muchedumbre.
—Perdone, ¿tiene hora?
La persona al azar (guapo fea boxeador oftalmóloga evangelista gay mujer-barbuda colchonero) de detiene para mirar el reloj barato de su muñeca izquierda.
—Las cinco y cuarto.
Es oficial, la muerte llega tarde.
—Gracias.
—De nada.
¿La persona al azar? Oh, acaba de arrollarla una furgoneta de reparto que ha esquivado milagrosamente media docena de ancianos decrépitos. Pero ésa es otra historia.
Julio 22, 2008 at 3:03 am
El alzheimer la posee… a lo mejor debería cambiar de profesión
Julio 22, 2008 at 8:33 am
o comprarse un reloj digital
Julio 22, 2008 at 8:53 am
Jo, así que ser amable con la muerte no sirvió de nada… bueno, al menos la persona al azar era educada…
Y sí, la muerte debería modernizarse un poco.
Vitt, gracias por arrolarme con un camión
Julio 22, 2008 at 1:10 pm
si yo fuera la muerte tendría un blog
así como medio en broma medio en serio, con microcuentos y reflexiones baratas sobre la vida y sus miserias
Julio 22, 2008 at 1:18 pm
Pues sí, así la muerte podría desahogarse un ratito, porque tiene que estar bastante agobiada con tanta desgracias que hay por ahí…
Aunque preferiría que me dieses a elegir otra opción… la verdá.
Vitt, si tu fueras la muerte, dejaría que me arrollases
Julio 22, 2008 at 2:33 pm
arrollada nunca, de viejecita, en la cama, sin enterarte, con una sonrisa adorable
a menudo son las opciones las que nos eligen a nosotros, kir
Julio 22, 2008 at 4:25 pm
Generalmente las opciones nos eligen, y lo único que nos queda es intentar aceptarlas con un poco de dignidad, o intentar esquivarlas, como el camión.
La sonrisa, mientras tanto, la llevo siempre, que nunca se sabe cuando la muerte te puede pedir la hora…
Julio 22, 2008 at 4:43 pm
o un baile
Julio 22, 2008 at 5:28 pm
Si me pide un baile, sonreiré aún más
Julio 22, 2008 at 7:31 pm
Muy buenos estos dos posts.