sobre el libre albedrío
La muerte ha vuelto a olvidar darle la vuelta al reloj de arena, mecagoen... Visiblemente contrariada elige una persona al azar, entre la muchedumbre.
—Perdone, ¿tiene hora?
La persona al azar (alto baja gordo flaca librepensador abogada hombre-bala mormón), finge una sonrisa sin detenerse.
—Lo siento —sin reducir el paso—, no soy de aquí.
Un puñado de granos de arena después, la muerte observa impertérrita como una furgoneta de reparto arrolla a la persona al azar —esquivando milagrosamente media docena de ancianos decrépitos—, que muere sin enterarse. Sin un ay.
Julio 21, 2008 at 9:31 pm
Dice el refrán que hay que tener amigos hasta en el infierno, por eso yo, cuando la muerte me pregunta la hora, siempre se la doy, no vaya a ser que luego venga un camión, una maceta y me fastidie el día.
Espero que el prota llevara la cartera y el DNI, porque si no ya sabriamos su nombre john/jane doe.
Vitt, dime argo, q t esho de menos!
Julio 21, 2008 at 11:13 pm
el mundo está lleno de johns y janes doe, que tienen demasiada prisa
kir: http://cotidianoapocalipsis.wordpress.com/2008/05/01/quemando-puentes-tres/
Julio 21, 2008 at 11:49 pm
Julio 22, 2008 at 12:01 am
Tuvo mala baba la MUERTE, porque era una pregunta insidiosa y retórica además.
- ¿Tiene hora? – dijo mientras aguantaba la risa… “por no tener no tiene ni un segundo” se contestaba a sí misma; aunque, pensándolo bien, si tenía hora… de muerte
Julio 22, 2008 at 8:36 am
muiki muiki, eso es un pokemon, no?
mala baba y que cuando se tiene prisa no se es persona
Julio 22, 2008 at 8:54 am
grfs
Julio 22, 2008 at 1:08 pm
deduzco que no es un pokemon, pues
muiki muiki para vos también