sobre el libre albedrío

La muerte ha vuelto a olvidar darle la vuelta al reloj de arena, mecagoen... Visiblemente contrariada elige una persona al azar, entre la muchedumbre.
—Perdone, ¿tiene hora?
La persona al azar (alto baja gordo flaca librepensador abogada hombre-bala mormón), finge una sonrisa sin detenerse.
—Lo siento —sin reducir el paso—, no soy de aquí.
Un puñado de granos de arena después, la muerte observa impertérrita como una furgoneta de reparto arrolla a la persona al azar —esquivando milagrosamente media docena de ancianos decrépitos—, que muere sin enterarse. Sin un ay.

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7 Comments on “sobre el libre albedrío”

  1. kiram Says:

    Dice el refrán que hay que tener amigos hasta en el infierno, por eso yo, cuando la muerte me pregunta la hora, siempre se la doy, no vaya a ser que luego venga un camión, una maceta y me fastidie el día.
    Espero que el prota llevara la cartera y el DNI, porque si no ya sabriamos su nombre john/jane doe.
    Vitt, dime argo, q t esho de menos! :P

  2. vittt Says:

    el mundo está lleno de johns y janes doe, que tienen demasiada prisa

    kir: http://cotidianoapocalipsis.wordpress.com/2008/05/01/quemando-puentes-tres/

  3. eariandes Says:

    Tuvo mala baba la MUERTE, porque era una pregunta insidiosa y retórica además.
    - ¿Tiene hora? – dijo mientras aguantaba la risa… “por no tener no tiene ni un segundo” se contestaba a sí misma; aunque, pensándolo bien, si tenía hora… de muerte

  4. vittt Says:

    muiki muiki, eso es un pokemon, no?

    mala baba y que cuando se tiene prisa no se es persona

  5. vittt Says:

    deduzco que no es un pokemon, pues

    muiki muiki para vos también


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