sobre el honor

Dos coches —rojo, negro y plata— frente afrente. Distancia 450 metros. 400. Una joven bonita se tapa la cara con las manos. Dos coches frente a frente, distancia 350 metros. 300. Un joven maneja los pedales como si aplastara cucarachas. El otro se aferra al volante como a un salvavidas. Distancia 130 metros. 80. La joven bonita no puede evitar mirar, horrorizada, entre sus dedos. La Muerte en el asiento del copiloto del coche rojo. El joven la mira interrogante. La muerte se encoge de hombros (tiene buenas tetas), la guadaña entre las rótulas.
—Tú decides, macho —30 metros. 17.
Julio 11, 2008 at 3:54 pm
Seguro que el chico se mete una leche con el otro coche sólo por la posibilidad de tocarle el pecho a la muerte
Julio 11, 2008 at 8:56 pm
Di el tío fuera listo, daría nu volantazo a la derecha y se dejaría llevar por la inercia, para caer justo en el “Canal de la Mancha” de la Muerte, como si él fuera “la Armada Invencible”
Julio 11, 2008 at 10:14 pm
Alaaaaaa
Julio 12, 2008 at 1:21 pm
morir matando, kaz, es un opción
Julio 12, 2008 at 3:07 pm
Desde mi punto de vista, es la ÚNICA opción posible
Julio 13, 2008 at 12:50 pm
Está claro, si muero, te llevaré conmigo… (kaze, no me visitas, no me dices nada…ya nno me quieres?
)
Julio 16, 2008 at 1:14 am
Esta claro que seguirá, se estampará, se matará… pero no por honor sino por lascivia…
Agosto 23, 2008 at 8:02 pm
[...] Meto ruido luego existo. [...]