primavera de m
El perro del vecino tiene un osito de peluche tres veces más grande que él. Un osito de peluche al que se tira con el ímpetu de un motor de cuatro tiempos. Antes el perro del vecino me ladraba cada vez que me veía. Ahora sólo me mira, agotado pero digno.
Odio a ese perro de bolsillo. Como odio al gato del otro vecino, que viene a cagarse a mi jardín. Y a tomar el sol de manera indolente y sensual mientras me voy a currar.
Mayo 26, 2008 at 2:32 am
¿La promiscuidad canina estará relacionada con su tamaño? ¿Entre mas pequeños mas gozones? Conozco a un chihuaha que tiene a una tortuga de peluche, y mira que la goza.
Saludos
Mayo 26, 2008 at 7:29 am
Así es cómo apagan la frustración de no llegar a las perneras de los pantalones.
Un abrazo.
Junio 19, 2008 at 8:22 am
Somehow i missed the point. Probably lost in translation
Anyway … nice blog to visit.
cheers, Messianism.
Junio 19, 2008 at 11:32 am
Maybe there’s not a point…
cu